Marta Torres
RELACIONES INSTITUCIONALES CONSULTORA/COACH DE LÍDERES
Hay profesionales con trayectoria sólida, reconocimiento y responsabilidades estratégicas… …que, sin embargo, sienten que en cualquier momento alguien descubrirá que no son tan buenos como parece.
Este fenómeno psicológico es más común de lo que imaginamos, especialmente en entornos de alta exigencia como la dirección empresarial o los departamentos de recursos humanos.
Se conoce como síndrome del impostor.
Pero comprender qué es el síndrome del impostor no es suficiente.
La verdadera pregunta es:
¿por qué aparece precisamente en personas capaces… y qué está revelando en realidad?
El síndrome del impostor describe un patrón psicológico en el que una persona duda de sus capacidades y atribuye sus logros a factores externos como la suerte, el esfuerzo excesivo o la ayuda de otras personas.
Aunque desde fuera su desempeño es evidente, internamente vive con la sensación de que no merece su posición o reconocimiento.
Según investigaciones recogidas por la American Psychological Association, este fenómeno puede generar:
estrés
inseguridad
dificultad para integrar los logros personales
El término fue introducido en 1978 por las psicólogas Pauline Clance y Suzanne Imes en su estudio The Impostor Phenomenon in High Achieving Women.
En esta investigación observaron que muchas mujeres con carreras exitosas experimentaban una profunda sensación de fraude a pesar de su trayectoria.
Con el tiempo, estudios posteriores han demostrado que el fenómeno afecta a hombres y mujeres por igual, especialmente en contextos competitivos o de liderazgo.
Según el International Journal of Behavioral Science hasta el 70 % de las personas experimentarán el síndrome del impostor en algún momento de su vida profesional.
Desde una perspectiva tradicional, el síndrome del impostor se interpreta como un problema de confianza.
Pero desde el Método Zisne (Intelema), la mirada es más profunda:
No es solo inseguridad.
Es desconexión interna.
Es la distancia entre:
La persona funciona, cumple, responde…
pero no se reconoce internamente en ese lugar.
Y ahí aparece la sensación de fraude.
Uno de los aspectos más llamativos del síndrome del impostor es que aparece precisamente en personas altamente capacitadas.
Suele estar relacionado con:
Pero en muchos casos hay algo más profundo:
una identidad construida desde fuera
(expectativas, reconocimiento, éxito… pero poca conexión con la propia esencia)

Identificar sus manifestaciones es clave para poder abordarlo.
Atribuir los logros a la suerte
Pensar que el éxito depende de factores externos en lugar de reconocer el propio mérito.
Miedo constante a ser descubierto
Sensación de que en cualquier momento alguien descubrirá que no se está preparado.
Perfeccionismo excesivo
Necesidad de hacerlo todo perfecto para evitar ser cuestionado.
Dificultad para aceptar reconocimiento
Incomodidad ante elogios o tendencia a restar valor a los logros.
Más que conductas aisladas, son expresiones de un diálogo interno exigente y poco integrado.
Aunque cualquier profesional puede experimentarlo, existen perfiles donde aparece con mayor frecuencia.
Los puestos de dirección implican incertidumbre, toma de decisiones complejas y exposición constante.
Muchos líderes han desarrollado habilidades estratégicas…
pero no siempre han trabajado su mundo interno.
Y ahí aparece la duda.
Acompañan procesos de desarrollo en otros… mientras sienten que deben tener siempre respuestas.
Esto puede generar una presión silenciosa:
“debería saber gestionar esto mejor”
Y cuando no ocurre, aparece el síndrome del impostor.
Por eso, cada vez más empresas incorporan programas de coaching ejecutivo y desarrollo del liderazgo para fortalecer la seguridad profesional de sus equipos.
Superar el síndrome del impostor no consiste solo en ganar confianza.
Porque no es un problema de confianza.
Desde el Método Zisne, entendemos que su origen está en:
La persona no confía…
porque no se está viendo realmente.

El cambio real no ocurre cuando la persona intenta “sentirse más segura”.
Ocurre cuando empieza a reconectar consigo misma.
En muchos casos, trabajar estos aspectos con acompañamiento profesional acelera el proceso.
En Intelema, este tipo de acompañamiento se desarrolla a través de procesos de coaching realizados por profesionales especializados como Celia Fernández, consultora en desarrollo del talento y liderazgo.
Muchos profesionales no sufren por falta de capacidad.
Sufren por sostener un personaje.
Un rol construido desde:
Pero que no siempre está alineado con su identidad.
Y sostener ese personaje… genera desgaste.
El síndrome del impostor no desaparece cuando te formas más.
Ni cuando te esfuerzas más.
Desaparece cuando ocurre algo más profundo:
cuando la identidad se ordena
Cuando la persona:
Y empieza a liderar desde la coherencia.
Muchas personas experimentan dudas sobre su propio talento o sienten que su éxito se debe a la suerte.
Si te has identificado con este artículo, puede ser útil realizar un test del síndrome del impostor.
Uno de los más utilizados es la Escala de Clance, que permite evaluar la frecuencia de estos pensamientos y emociones.
A continuación encontrarás algunas de las afirmaciones incluidas en el cuestionario. Lee cada una de ellas y reflexiona hasta qué punto se aplican a tu caso.
Para cada afirmación, indica en qué medida se ajusta a tu experiencia utilizando la siguiente escala:
1 — Nada cierto en mi caso
2 — Rara vez
3 — A veces
4 — A menudo
5 — Muy cierto en mi caso
Si ya has respondido a las preguntas del test, el siguiente paso es interpretar el resultado.
Para hacerlo, simplemente suma las puntuaciones de las 20 afirmaciones. Cada una puede tener un valor entre 1 y 5, por lo que la puntuación total puede oscilar entre 20 y 100 puntos.
Este documento te permitirá comprender y reflexionar hasta qué punto el síndrome del impostor puede estar influyendo en tu vida profesional.
El síndrome del impostor no desaparece cuando mejoras tu autoestima.
Desaparece cuando dejas de vivir desde una versión de ti que no es real.
Porque en el fondo…
> no se trata de demostrar quién eres
> se trata de dejar de esconderlo
En Intelema acompañamos a líderes y profesionales a través del Método Zisne, un enfoque que integra:
para desarrollar un liderazgo más consciente, auténtico y sostenible.
Este proceso permite no solo mejorar la confianza… sino reconectar con la identidad profesional real.
Marta Torres
RELACIONES INSTITUCIONALES CONSULTORA/COACH DE LÍDERES