Cómo deben ser los nuevos líderes del siglo XXI

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Los tiempos cambian. Constantemente. Y ese cambio afecta a todas las esferas de la vida: las públicas y las privadas, las profesionales y las personales. Un nuevo tiempo, por lo tanto, implica también un nuevo concepto de liderazgo, una idea que desde Intelema intentamos transmitir a nuestros clientes para que puedan avanzar tanto a nivel personal como a nivel colectivo en sus proyectos empresariales.

¿Y por dónde pasa ese nuevo concepto de liderazgo? Según nuestra CEO, Carmen Sánchez, “por estar conectado a valores humanos esenciales del bien, de la belleza, como dice Mónica Cavallé en el libro El arte del ser, a lo que añadiría los valores que suele citar Carl R. Rogers: autenticidad, comprensión empática y respeto incondicional. A todo ello nosotros lo llamamos alegría de vivir”.

La introducción de esos valores en este nuevo concepto de liderazgo, explica Sánchez, pasa necesariamente por una transformación y evolución permanente: “Es imprescindible estar abierto a nuevas experiencias, siempre de un modo responsable”, señala antes de destacar la importancia del autoconocimiento, de crear estructuras dinámicas, vivas, libres, y de no olvidarse del puesto en el que uno está y actuar de una manera firme y clara y cálida.

Cómo son los nuevos líderes

Un nuevo modelo de liderazgo implica necesariamente un nuevo modelo de líder. Para Carmen Sánchez este líder “ha de cuestionarse su propia capacidad de liderazgo, y trabajarse por dentro, estando dispuesto a aprehender sobre sí mismo”. En ese sentido, la experta señala que partimos de un problema de rigidez mental, de egocentrismo, lo que puede ser muy peligroso, por lo que es importante que el nuevo líder “aprenda a distinguir cuando está actuando desde el ego y cuando desde sus valores-capacidades esenciales”.

Nuestra CEO lamenta que de momento exista “muy poca conciencia” a este respecto y que para aprender sobre uno mismo siga imperando el hacerlo a base de golpes, el actuar desde el impulso, el aparentar que todo está bien.

“Comencemos a mirar lo que hay debajo de lo perfecto y trabajemos el miedo que nos da mirar lo imperfectos que somos. Hay que aprender a trascender el miedo e ir integrando lo peor en lo mejor de cada uno. El nuevo líder ha de ser bueno, pero no tonto. Generoso, pero no un manirroto. Inteligente, pero no listillo. Flexible, pero no rígido”, recomienda.

Beneficios para los empleados del nuevo liderazgo

¿Y qué beneficios directos e indirectos tiene ese nuevo concepto de liderazgo en las empresas y en los trabajadores/subordinados?, preguntamos a Carmen Sánchez. “Que los trabajadores tienden a poder ser ellos mismos allí donde estén”, responde sin pensarlo.

En ese sentido, la experta destaca los beneficios del Método Zisne desarrollado por Intelema para favorecer y fortalecer este nuevo modelo de liderazgo.

“Los líderes que lo prueban nos suelen decir que han visto aumentar su autoestima, que aprenden a analizar las situaciones desde otros puntos de vista y que se sienten más seguros, más libres y más líderes que nunca. También que el proceso que implica el método Zisne facilita que las personas aprendan el valor de cada uno, sepan ver su potencial, por lo que el talento se convierte en la base y la esencia del negocio”, concluye.

“El nuevo líder ha de ser bueno, pero no tonto. Generoso, pero no un manirroto. Inteligente, pero no listillo. Flexible, pero no rígido”

 

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