“Cada viaje del protocolo de Intelema es único, al igual que cada ser”


La historia de Inés es la de una mujer aventurera que quiere encontrar su propósito en la vida y que tiene varias pistas:  le apasiona viajar, sentirse útil y quiere contribuir a que el mundo sea mejor de como se lo encontró.  Su formación es humanista basada en la psicología, la terapia gestalt, Eneagrama, sistema Río Abierto, axioterapia, coaching en inteligencia emocional y gestión de equipos. Ha trabajado en diferentes ciudades, se trasladó a Vitoria, València, Pamplona, Italia, Francia, Reino Unido, Argentina, Uruguay, Israel, Bostón y Nueva York.

También se ha formado en comunicación, terapia sistémica constructivista, psicopatología, psicofarmacología, psicomotricidad, psicología, terapia breve, psicoanálisis, fenomenología y psicodrama a través de cursos, masters, talleres y su propio proceso de desarrollo personal y profesional. Ha trabajado en cuatro multinacionales en España y EEUU de distintos sectores y realizado funciones diversas. Le apasionó dirigir el área de recursos humanos y comunicación en una planta industrial farmacéutica franco-norteamericana durante casi una década y ha sido socia, co-fundadora de la central y terapeuta en un importante centro de terapia gestalt de Madrid a lo largo de los últimos diez años, actividad que compaginaba como coach para grandes firmas. Ahora está inmersa en el proyecto vital Intelema, del que forma parte como consultora.

 -¿Cómo conociste Intelema?
Hace más de 15 años buscaba desarrollar mi potencial y el de mis colaboradores en la planta industrial; había importantes conflictos que estaban afectando a la gestión de ciertos departamentos de la planta y el director me pidió ayuda para desbloquear esta situación.  A través de una amiga, contacté con Carmen y me pareció que su empresa era pionera e innovadora en materia de desarrollo humano, y formé parte en un grupo de directivos de distintas compañías en curso que se llamaba ya en aquella época “Coaching avanzado para directivos”.

Me apasionó el enfoque y el director me vio tan motivada, que me apoyó para completar la formación en inteligencia emocional de tres años y adquirí la confianza para asumir la dirección de recursos humanos con un espíritu de innovación y equipo.  Realizamos también con Intelema durante más de dos años una formación específica en inteligencia emocional para el comité de dirección, gerentes, jefes y mandos intermedios, en total el 60% de la plantilla.  Muy pronto comenzamos a destacar dentro del Grupo internacional como la planta más productiva, alegre y colaboradora de la zona, recibiendo importantes galardones a nivel de medio ambiente, seguridad, calidad, gestión de recursos humanos y productividad.  Nuestro lema era “Dando Vida” y el objetivo como recursos humanos era tratar a las personas con el corazón.

-¿Cuál era tu situación personal y profesional antes de comenzar con el protocolo?
Estaba en Madrid, trabajando en un centro de terapia gestalt, y no me sentía plena y feliz, sentía cierto vacío existencial; recordaba que cuando me había sentido más plena fue cuando me estuve formado en Intelema y trabajando codo a codo con ellos dentro de la planta industrial en la que yo fui responsable de recursos humanos. Volví a contactar con Carmen y trabajé junto a ella el nuevo producto de Intelema. Enseguida volví a sentirme viva.

-¿Gestionar tus emociones de qué forma afectó a las parcelas de tu vida? ¿Cuáles fueron los cambios más inmediatos que viviste?  
Lo más significativo fue que me planteé por primera vez en mi vida cumplir mis sueños más ambiciosos y comenzar a vivir plenamente. Y lo hice. Al salir de mi zona de confort, puedo hablar de valor, paz, de relaciones humanas satisfactorias, de progreso financiero, de encontrar el placer en lo sencillo y cotidiano.

-¿Intelema te ha ayudado a desarrollar tu potencial?  
Para mí, Intelema es un terreno fértil para florecer como ser humano. Esta experiencia y autenticidad es lo que aportamos al mundo y me hace evolucionar cada día. Doy y recibo a la vez.

-¿Cómo te sientes ahora, al poder ayudar a otra gente desde el lado de Intelema?  
Aportar lo mejor de mi para descubrir el universo que es cada ser humano desarrolla mi sensibilidad, vocación de servicio y capacidad de amar con compasión y con pasión. Ese es en estos momentos, el sentido de mi vida y mi viaje favorito. Me siento profundamente agradecida.

-Tu misión es conseguir que las personas vivan la vida como un viaje, ¿cómo lo haces?  
Diría que la carta de navegación es el Protocolo y el viaje es el camino que recorremos descubriendo el tesoro que cada ser humano lleva dentro. Cada viaje es único, al igual que cada ser. Descubrimos las competencias emocionales y aprendemos a aplicarlas en el día a día, pasito a pasito. Por eso, es tan especial guiar y acompañar de forma sensible, amable y siempre desde el respeto a cada viajero.

-Asesoras a líderes, mandos intermedios, empleados y particulares, ¿cuáles son los cambios o reacciones que más te han impactado de las personas con las que has trabajado?  
Me llama mucho la atención la creatividad que cada persona tiene como recurso para solucionar problemas y superar las barreras. Un caso impresionante fue el de un comercial de una empresa del sector salud al que estaban a punto de despedir por graves problemas de organización y desmotivación.

En el protocolo se conectó con la eficiencia y eficacia a través, entre otras cosas, de organizar su tiempo. Descubrió que su potencial estaba en servir al mundo para mejorar la salud. En menos de 3 meses duplicó sus ventas y fue llamado a ocupar un alto carga dentro de la organización. También mejoró su salud, relación con amigos e inició un proyecto de vida personal en pareja. Esta persona se conectó con su potencial y con su propósito de vida y sigue evolucionando a día de hoy.

¿De qué forma crees que puede ayudar a las personas saber gestionar su inteligencia emocional?  
Básicamente a estar en paz y desde ahí dar lo mejor en donde quiera que estén. Esto cambia su vida exponencialmente a todos los niveles.

-¿Vamos por el buen camino con las medidas de gestión del talento que ya están implementando algunas organizaciones?  
El talento es el don que tiene cada ser humano. Aprender a aplicarlo en la vida y en el trabajo es un arte. Para ello hay que realizar un cambio muy profundo y continuo que va desde dentro hacia fuera y esto es deliciosamente delicado. Se nutren el individuo y la organización a la vez y todos ganan. Esto es lo que hacemos con nuestro protocolo.

Hacer paquetes formativos generales de gestión del talento sin tener en cuenta la particularidad de cada organización ni la esencia de los individuos que la integran me parece arriesgado y veo que ahí no hay evolución desde hace décadas. Yo lo llamo “formación enlatada” y mi experiencia es que se producen cambios efímeros y poco sustanciales.

-Hacia donde nos dirigimos desde la inteligencia emocional en el plano empresarial? 
Tenemos mucho trabajo por delante. Aprender y desarrollar nuestra inteligencia emocional nos abre la puerta a crear un mundo de paz, sostenible, innovador y de bienestar para todos. Sólo las empresas que se arriesguen a cambiar verán estos resultados.
 
-¿Existe una fórmula para descubrir el talento oculto? 
Claro que sí, el protocolo de intelema.

-¿Es necesario potenciar la inteligencia emocional para mejorar el flujo socio-económico y laboral? 
Imagino un mundo donde la profesión está asociada al talento en lugar de trabajar en lo que me da para comer. Hago lo que sé hacer mejor y me gusta y esa es mi fuente de ingresos al tiempo que vivo con un propósito. Esa es la potencia que veo en desarrollar la inteligencia emocional.

-¿Por qué recomendarías que las empresas probaran este protocolo? 
Este protocolo se lo recomiendo a las empresas que quieran evolucionar a través de desarrollar el potencial de sus empleados. Van a notar los efectos a nivel de la disminución de bajas laborales, motivación, aumento de la productividad y de los beneficios generados, además de un apoyo eficaz y amable para garantizar una adecuada gestión de sus recursos humanos.  Estas son las empresas del futuro.

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